Eneagrama: ¿qué es y para qué me puede servir?.

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El Eneagrama (del griego «enneas» estrella de nueve puntas) nos muestra en cada uno de los extremos, un tipo de personalidad. Es una antigua enseñanza sufí, que proviene de Georges Gurdjieff (maestro místico, compositor y escritor) nacido en Armenia a fines del siglo XIX. Estas enseñanzas fueron transmitidas por Oscar Ichazo (Chamán y maestro espiritual) nacido en Bolivia en 1931 a Claudio Naranjo, máximo referente sobre el Eneagrama. (Psiquiatra, músico, escritor, Maestro espiritual y referente sobre diferentes temas entre ellos, la educación.)

El Eneagrama de las pasiones humanas, nos muestra 9 tipos de personalidades que coinciden con los pecados capitales o «pasiones» características de nuestro psiquismo: ira, orgullo, vanidad, envidia, avaricia, miedo, gula, lujuria y pereza. Las líneas interiores nos enseñan las interrelaciones que existen entre los distintos tipos (o eneatipos) en diferentes momentos de nuestra vida.

Ubicarnos en nuestro ego/personalidad, nos ayudará a comprender tantos «porqués» que nos hemos hecho a lo largo de nuestra vida y no obteníamos respuestas satisfactorias.

Comprenderemos qué estrategia emocional tuvimos que desarrollar para hacer frente a las situaciones que vivíamos en nuestra infancia y cómo lo seguimos repitiendo en el presente, aunque ya hemos crecido y las situaciones no son las mismas. Desde el ego, siempre damos las mismas respuestas, predecibles y destinadas al fracaso. Por eso la importancia de conocer nuestro tipo de personalidad, para comprendernos y poder superarnos en lo que no nos hace bien, ni nos permite evolucionar como personas.

Este es el viaje más profundo hacia el interior de uno mismo que se puede hacer, ver cara a cara a nuestro ego (carácter o tipo de personalidad) nos puede liberar, de esas correas inconscientes que traemos desde nuestra infancia, que nos están limitando sin darnos cuenta en todos los aspectos.

Superarnos a nosotros mismos, dejando atrás patrones repetitivos que sólo nos traen dolor y frustración. Aprender nuevas maneras de vivir, de relacionarme conmigo mismo y con los demás, ser asertivo, más consciente, pleno y feliz.

El conocernos realmente en profundidad es el primer paso si quiero aprender a quererme y tener una buena Autoestima, sólo podemos amar lo que conocemos y tenemos que empezar por nosotros mismos para hacerlo de forma sana con los demás.

El Eneagrama nos muestra nuestras sombras, paso ineludible para seguir avanzando hacia la luz, el conocimiento y la liberación de todo mi potencial.

A continuación haré un breve resumen de cada uno de los eneatipos. Estas son algunas de las características de los eneatipos en modo «insano»o medio, el objetivo con el trabajo personal es alcanzar el grado medio/sano, donde estas características no serán tan visibles ni limitantes.

Eneatipo 1 – La IRA. El perfeccionista – el cruzado.

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Eneatipo 1: «yo sé como se hacen las cosas».

Son personas amables, respetuosas, modestas, dan la sensación de ser de fiar, responsables, muy trabajadoras, austeras. Son perfeccionistas, para ellos las cosas siempre se pueden hacer mejor, nunca es suficiente. Son personas rígidas de postura y con tendencia al moralismo. Son críticas consigo mismas y los demás. Van señalando el error, el defecto y dando clase/consejos, sin que nadie se los pida, ellos se sienten con la obligación moral de mejorar las cosas y a la gente. Se sienten mejores que los demás y con ese derecho: «tratan a los adultos como niños» uno se siente empequeñecido a su lado, defectuoso, que no dará la talla.

El problema de la ira surge cuando van observando «injusticias», cosas que no están bien hechas, dichas, etc, según ellos, entonces van acumulando resentimiento y la rabia estalla de forma violenta. Pierden los papeles y se desata toda la rabia acumulada en forma de violentos reproches. Dejando al otro sin posibilidad de enmendar «semejante daño».

Eneatipo 2: EL ORGULLO. El ayudador.

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Eneatipo 2: «Yo el más guapo, el más..el mejor…el más…» etc.

Las personas orgullosas, están siempre disponibles para «ayudar», para dar consejos, son graciosos, simpáticos, divertidos, seductores. Les gusta (necesitan) ser el centro de atención, les cuesta pasar desapercibidos, no pueden aceptar fácilmente un NO, un rechazo, que los ignoren, que no les hagan el caso que el orgulloso cree merecer, porque se siente muy especial y digno de un trato deferente. Entonces se quieren hacer indispensables a través de brindar ayuda, escucha, atención, como una forma de conseguir «adeptos, fans», lo que el otro no sabe es que si acepta esa ayuda, acaba de contraer una deuda de la cual el orgulloso, no olvida e intentará cobrarse a través de diferentes reclamos. No es por lo tanto una ayuda desinteresada, necesita la aprobación y el cariño de la gente y lo intenta conseguir de diferentes maneras. Es un «dependiente» del cariño ajeno lo cual lo hace vulnerable y cuando no lo consigue, se enfrenta entonces a la cara oculta del orgullo, que es una baja autoestima, un miedo a la soledad y a no valer muy profundo.

Eneatipo 3: LA VANIDAD. «El modelo, el buscador de éxito»

Las personas vanidosas, viven buscando la aprobación ajena. Quieren ser los mejores en algo, destacar, no pueden pasar desapercibidos, están pendientes de la opinión que tienen los demás de ellos, les interesa caer bien, ser admirados.

Son muy trabajadores, les cuesta mucho parar y descansar, porque siempre quieren estar mejorando en algo, les interesa la moda, lo que se lleva, de lo que se habla, sacarse fotos, figurar, estar muy guapos físicamente. Atraer, ser deseables. Rodearse de gente importante, estar en los sitios de moda. Tener éxito, sea cual sea lo que signifique para ellos. La vanidad depende de la mirada y opinión ajena, tanto que ellos no saben bien que sienten, o que deberían sentir en algunas situaciones, tal es la desconexión con su interior. Son unos desconocidos para ellos mismos, también tienen dificultad para expresar los sentimientos y a la verdadera entrega. Por lo que pueden dar una imagen de «muñeca de porcelana fría», suelen parecer distantes y de difícil acceso. Tienen miedo a envejecer y a todo lo que signifique deterioro físico.

Eneatipo 4: LA ENVIDIA. El diferente. El artista.

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La envidia es la dolorosa sensación de que «los demás son más felices o mejores que yo». Surge de una comparación con los demás y de la cual por lo general salen perdiendo. Esto les genera una sensación de no ser suficiente, de ser defectuosos en algo, diferentes, que nadie les comprende. También es un deseo de ser especial, separarse del resto. Se sienten despreciados, pero también desprecian, porque detestan el mal gusto, la ordinariez, lo común, a ellos les interesa lo extraordinario, lo que sale fuera de lo popular, que tenga estilo. Suelen quejarse mucho y dramatizar situaciones que vivieron y en las cuáles se sintieron especialmente afectadas de alguna manera. Dándoles muchas vueltas, buscando significados ocultos. También pueden tener un carácter difícil de contentar, de satisfacer, porque aunque pidan atención y consejos, pocas veces los atienden y agradecen. Nunca tienen suficiente. Buscan lo inalcanzable, lo que aún no tienen o lo que ya no tienen, les cuesta mantenerse en el aquí y ahora. Suelen boicotearse sus logros o avances. Les cuesta llegar a la meta y disfrutar del éxito. Suelen tener dotes artísticos y a través de ello «exorcizan» muchos demonios internos, transformando en algo bueno el malestar interno.

Eneatipo 5: LA AVARICIA. «El investigador» «El científico»

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Las personas avaras, lo son principalmente con su tiempo, al que le dan mucha importancia. Les gusta estar solos y que nadie les interrumpa. Se sienten rápidamente invadidos y suelen retirarse (o huir) del agobio emocional, de las necesidades y expectativas de los demás. Quieren su espacio y su tiempo para sí mismos y parecen no necesitar a nadie. Dedican mucho de ese tiempo a leer, ordenadores, especializarse en algo que les interese, nunca tienen suficiente. Nunca están suficientemente preparados. Siempre pueden saber más y siempre hay algo nuevo para aprender. Podrían vivir con lo justo, casi en la miseria, aunque acumulen mucho dinero, no lo suelen gastar. La economía es «de posguerra» la sensación de que me voy a quedar sin nada, si me abro y dejo entrar a la gente, terminarán por dejarme vacío y abandonarme. Acumulan y coleccionan cosas, nunca es suficiente.

Eneatipo 6: EL MIEDO. «El soldado». «El leal».

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Las personas miedosas, son inseguras y dudan constantemente. Dudan de que decisión tomar, consultan a los demás, esperando tener una orientación correcta. Son ansiosos, negativos o pesimistas. Suelen esperar lo peor, ponerse en lo peor de las situaciones. Dudan de las intenciones de los demás, cuestionan mucho, ponen a prueba. Pueden llegar a ser hipocondríacos, escuchando cada síntoma de su cuerpo e interpretándolos como graves enfermedades: «el miedo hacia adentro».

Son leales, pero a veces se quedan simplemente por miedo, no porque sean felices. No se animan a dejar, a quedarse solos, a tener que valerse por sí mismos. Existe la variante contrafóbica (6 sexual) que son cobardes que actúan como valientes, van en contra del miedo y hacen cosas arriesgadas como saltar en paracaídas, etc.

Eneatipo 7: LA GULA. «El que busca el placer» «Peter pan»

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Las personas 7, tienen gula por todo lo bueno de la vida. Comida, bebida, sexo, aventuras, diversión, viajes, experiencias…el lema parece ser: «más y más» de lo bueno. Nada de cosas y situaciones desagradables, tristes, aburridas, grises. Siempre buscando nuevos proyectos, planes, les cuesta quedarse en el presente. Son adictos a lo bueno de la vida, no pueden ver el lado desagradable, la enfermedad, la muerte, la miseria, los conflictos….les gusta rodearse de gente alegre como ellos y a ser posible para ir de fiesta. También tienen intereses fuera de lo común, viajes a lugares exóticos, probar la comida más extraña, todo lo que salga de lo vulgar y cotidiano. Son los aventureros y fantasiosos por naturaleza del eneagrama, los alegres y los despreocupados. También los que no quieren envejecer ni ver el deterioro físico o mental propios de la edad. Huyen del compromiso y de todo lo que les pueda hacer sentir atados/limitados de alguna manera.

Eneatipo 8: LA LUJURIA. «El jefe» «el que intimida».

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Las personas tipo 8 son las duras del eneagrama. Desprecian la debilidad, la inseguridad en los demás, pero son muy protectores de los suyos, como el Padrino. Son personas directas y sin pelos en la lengua, con pocos miramientos. Detectan cualquier fallo y hacen hincapié en eso hasta que se sienten satisfechos de alguna manera, haciendo temer al otro de sus reacciones o de las consecuencias. Intimidan y se sienten bien en ese lugar de poder, avasallan. No tienen en cuenta las necesidades ajenas, lo que importa es salirse con la suya. La lujuria es la búsqueda de la intensidad en lo que esté haciendo: discusión, velocidad, sexo, comida, drogas, bebidas, etc, todo es muy intenso, con mucha energía. Ellos quieren estar al mando, les cuesta obedecer, mantener mucho la atención, «portarse bien». Solo puede haber un jefe y lo dejan claro.

Eneatipo 9: LA PEREZA. «El nadie especial». «El mediador».

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En este imagen la persona tipo 9 diría: «..no pasa nada no veo el tren, ya me moveré cuando llegue». Siempre dejan para el final lo más importante. No hay motivos tan graves como para salir corriendo o agitarse. Siempre se puede esperar un poco más a reaccionar. No hay necesidad de enfadarse, de discutir. Se está muy bien tranquilo, yendo a mi ritmo y que nadie me moleste. Hay un deseo de no enterarse, de no saber, para no tener que tomar partido, es un adormecimiento de la conciencia como dice Claudio Naranjo, más que del cuerpo, porque pueden ser personas muy activas. Activas pero sin dirección asertiva, más bien pasando el tiempo y no haciendo lo que realmente urge o lo que necesitan de él. Son pasivos agresivos, resisten en silencio y la sensación es que son imposibles de mover/sacudir.

Instantes de talleres grupales, realizados antes de la pandemia y que pronto, volveré a realizar.

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Autor: Psicóloga Laura Pérez Medina

Gracias por interesarte en conocerme. Te comento; soy Psicóloga "de vocación", desde el año 1999. Tengo el título por la Facultad de Psicología de Montevideo, Uruguay y por la Facultad de Psicología de Valencia, España. Desde entonces pertenezco al COPCV, Colegio oficial de Psicólogos de Valencia. (09641) Yo utilizo la Psicología, para dar otras soluciones a lo que te preocupa, desde un punto de vista más sano y objetivo. Quiero acercar la Psicología a todos - porque todos tenemos problemas y preocupaciones - y que poco a poco deje de ser un tabú ir al Psicólogo: "Es para locos". A mi consulta vienen desde adolescentes, que piden a sus padres la consulta, hasta personas de más de 70 años, porque todos tenemos derecho a sentirnos mejor, a pedir y recibir ayuda, a desahogarnos, a ser escuchados, sin ser juzgados, a aprender a perdonarnos y a sacarnos el mejor partido como personas. Si quieres sentirte mejor, aprender a quererte y respetarte (Autoestima), o si quieres conocer tu carácter (Eneagrama) y mucho más....Te espero. Consultame sin compromiso. Podemos vernos online - sólo tienes que hablar español - o de forma presencial en la Cañada, Paterna, Valencia. Pideme cita por whatsapp: 0034 - 651 594 631

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