Instantes de mis talleres/cursos…

Llevo más de 16 años haciendo ciclos de talleres vivenciales sobre Autoestima y Eneagrama.

Mi memoria se me queda corta para tantas anécdotas, momentos inolvidables, aprendizajes, risas, llantos, bailes, pinturas, escenas, visualizaciones…

Seguro que no recuerdo a todas las personas de diferentes edades (adolescentes y adultos) que se animaron a hacer los talleres y confiaron en mí, es una pena, pero es así.

Pero lo que sí recuerdo es el sentimiento en general: «no me animo, me da verguenza mostrarme delante de la gente»

Gracias a que se animaron a vencer ese obstáculo y a la confianza en mis palabras: «mis talleres son espacios seguros, no está permitido el dar consejos, ni las críticas, ni las interrupciones».

«Mis talleres espacio libre de juicios»

Las imágenes hablan más que las palabras.

Te invito a que compartas con nosotros, estos momentos sagrados.

Agradecimientos.

A lo largo de mi carrera, la vida me ha llevado al encuentro de personas muy especiales que me ayudaron de forma especial.

En primer lugar quiero agradecer a Elisa , una persona maravillosa que confió en mí desde el minuto uno y me acompañaba en cada una de las cosas que se me ocurrían hacer. Gracias Elisa por tantas aventuras, por tu apoyo incondicional y por haber sido para mí como una madre amorosa.

Gracias infinitas Elisa, te llevo en mi corazón. Gracias también a sus hijas Eli y Susana.

Quiero dar las gracias nuevamente a Inma (Gandía) que fué la primera persona que me ofreció su casa de forma amorosa para poder atender en el año 2005.

A Maricarmen y Jose, también de Gandía que tuvieron la generosidad de presentarme a su hija Silvia (quien después fue mi ayudante en los talleres y hoy es una magnífica psicóloga) y de «prestarme» una montaña maravillosa en Marxuquera, para que yo pudiera expandirme e hiciera allí convivencias.

Esta montaña con su cueva, reunió a mucha gente a lo largo de varios años, hasta que la montaña dijo que ya había sido suficiente y se retiró a descansar de nosotros.

Ya se sabía que cuando íbamos a la montaña pasaban grandes cosas.

Nunca nos defraudó y nos recibía como una abuela sabia y protectora.

Este agradecimiento no estaría completo sin nombrar a nuestra querida compañera Mariángeles que se nos fue demasiado pronto, pero dejó una huella imborrable.

Querida amiga, gracias por tus aportes, por tu presencia generosa, por tu confianza y por abrirme tu corazón.

Fué un verdadero privilegio.

Convivencia de Eneagrama y «Las 4 sendas del chamán».

Gracias a todas las personas y animales que nos acompañaron (especialmente Negrita) en la búsqueda de nuestra felicidad. En la búsqueda de conocernos, superar lo que nos hacía daño, aprender a tratarnos desde el amor, sanar nuestras relaciones y tanto importante más.

Gracias…

Estas cuestiones, preocupaciones, miedos, deseos tan humanos nos ha llevado a compartir tanto y a compartirlo con los demás, saliendo todos fortalecidos del encuentro.

Gracias infinitas, los llevo en mi corazón. Sé que ustedes tampoco han olvidado nuestra montaña ni los encuentros que hemos compartido.

Hemos ganado todos y seguimos nuestro camino en esta vida de aprendizajes continuos.